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Relojes de Le Locle

07/03/2008 - Marcas de Relojes
Museo de Relojeria de Le Locle

El Château des Monts es un castillo que alberga uno de los Museos de Relojería más prestigiosos del mundo, está en Le Locle, una pequeña ciudad en el corazón del Jura suizo.

Le Locle presentó durante el siglo XVIII en gran parte gracias al joven ofebre Daniel JeanRichard que fijó su residencia allí en 1705 y posteriormente en la vecina ciudad de La Chaux-de-Fonds en la que se encuentra el otro gran Museo de la región, el Museo Internacional de Relojería.

DanielRichard fue el primer relojero de la región, el primero en crear un taller para la fabricación de relojes, formando inicialmente a numerosos relojeros y dando trabajo a mucha gente en toda la región.

Esta pequeña ciudad es Sede en la actualidad de firmas como Ulysse Nardin, Zenith, Tissot, la manufactura Christophe Claret y Bergeon.

En 1868, gracias a la insistencia del relojero Henri Grandjean, se crea la Escuela de Relojería la colección se traslada hasta ella por motivos pedagógicos. No será hasta 1886 cuando la Escuela y el Museo serán trasladados a unos nuevos locales contruidos por la «Oficina de Control de material de oro y plata».

A comienzos de la Segunda Guerra Mundial, en 1939, la colección entera se coloca en cajas para ser protegida debido a la proximidad de la frontera francesa. Cuando el conflicto mundial acaba, la colección no dispone del espacio necesario en su antigua ubicación.

En 1951, bajo el impulso del relojero James Pellaton y un grupo de simpatizantes el ayuntamiento cede una sala en su tercera planta para la disposición de la colección.

La suerte del Museo da un giro en 1954, cuando un castillo de estilo Luis XVI construido a finales del siglo XVIII por la familia Sandoz, llamado «Château des Monts», es puesto a la venta y el Consejo comunal decide comprarlo.

Nacido en 1892 Maurice Sandoz, es el hijo del fundador de la industria química Sandoz. Sus viajes, su fortuna y su distinción le permiten conocer a los más importantes personajes de su época, desde Jean Cocteau y Charlie Chaplin hasta Dalí.

Maurice Sandoz se convierte en un gran coleccionista de plantas, gemas, muebles, pero también relojes, péndulos y autómatas. Cuando éste se entera de la compra del castillo para el museo Maurice Sandoz decide donar su importantísima colección de autómatas con indicaciones : la adaptación de una sala únicamente para esta colección y que las piezas deberán funcionar al menos una vez al mes.

Maurice Sandoz se pone en contacto con el historiador y experto en relojería, Alfred Chapuis a quien conoció cuando este último preparaba la obra «El mundo de los autómatas».

Alfred Chapuis jugaría el papel de mediador entre el mecenas y el comité del museo para más tarde formar parte del patrimonio.

Chapuis estaba licenciado en letras, pero se interesó por la evolución de la industria y esto lo llevó al estudio de industria más importante de la región, la relojería.

Su primera gran obra fue «La historia de los péndulos en la región de Neuchâtel» publicada en 1917. Le siguieron importantes obras sobre cajas de música y autómatas y fueron muy numerosos sus artículos téncinos para revistas y diarios.

En 1938 fue distinguido doctor de letras honoris causa por la Universidad de Neuchâtel.

El Museo se inaugura a finales de mayo de 1959 dejando la primera planta para las salas y la segunda para crear en ella una gran exposición general.

Aunque el Consejo Comunal subvenciona el museo, éste decide recaudar más dinero constituyendo la Sociedad de Amigos del Museo que con sus pequeñas aportaciones permiten la compra de piezas interesantes.

Todo está preparado para que en 1976 se abran las puertas para la exposición «Colección de Relojes y Autómatas Maurice y Edouard Sandoz» una de las más relevantes organizadas por el Museo hasta el momento.

En 1981 añade a su colección una nueva vitrina dedicada a los artesanos de la cronometría de la región que se instala enla segunda planta. Poco después se crea una reconstrucción del taller del maestro relojero Jaques-Frédéric Houriet.

Uno de los directores de la firma Longines, Frédéric Savoye, hizo una donación en 1979 de su importante colección de péndulos compuesta por veintidos relojes de origen suizo y francés.

Poco después se negocia la cesión de la colección Henri Jeanmaire que en un principio iba destinada al Museo Internacional de Relojería de La Chaux-de-Fonds, pero por desacuerdos con el propietario hace que ésta se oriente hacia Le Locle.

Inicialmente la veintena de péndulos de colección fueron cedidos pero más tarde la viuda de Jeanmarie donó la colección creando la fundación que lleva su apellido.

Una de las últimas colecciones donadas al Museo ha sido la que su antiguo presidente del Comité, Alfred Huguenin, ofreció a comienzos de los 80. Esta estaba formada por trece péndulos de la región de los siglos XVIII y XIX.

Cada una de las colecciones dispone de una sala para su exposición en la primera planta del castillo.

Los 240 metros cuadrados de la segunda planta están destinados a la creación de exposiciones permanentes.

Desde 1999 se presenta una nueva exposición permanente «Los tiempos del tiempo» en la que se realiza un recorrido cronológico por las diferentes invenciones para la medida del tiempo, desde la clepsidra hasta los relojes automáticos.

Cada cierto tiempo se celebran conferencias de expertos en diferentes sectores de la relojería y se presentan exposiciones como «Expresión de la industria relojera de Le Locle de Daniel JeanRichard hasta nuestros días». «Creadores relojeros independientes» y «Abraham-Louis Breguet : el arte de medir el tiempo».

En agosto de 1993 empezó la dedicada al mundo «Swatch«. Esta convocatoria consigió reunir 30.000 personas, récord absoluto hasta el momento.

De entre las más importantes piezas del museo destacan los diferentes autómatas de Pierre Jacquet-Droz, el espejo de Frères Rochart y el cronómetro de marina Nº 1 de Grandjean, es digno de mención por conciderarle uno de los maestros de la cronometría de la región.

La piezas que nos trata se construyó en 1831 y forma parte de una serie de cronómetros que Grandjean construyó en Le Locle. Dicho cronómetro cumple su función en numerosos viajes hasta que el mismo Gradjean lo recupera un uno de sus viajes a Chile y Perú, cuando éste se encontraba en pésimo estado en un pequeño taller de relojería.

En la actualidad el Museo abre sus puertas de martes a domingos, de 14 horas a 17 horas, adelantando la hora de apertura a las 10 horas desde mayo hasta octubre.

Pierre Jacquet-Droz es conocido mundialmente por sus fabulosos relojes autómatas mecánicos y sus relojes complicados. Su obra más importante está compuesta por el trío de autómatas . «El escribano», «El diseñador» y «El músico» formado por muñecos articulados capaces de escribir frases a voluntad, de dibujar o de interpretar diferentes melodías.

Los hermanos Rochart fueron excepcionales artesanos de la región especializándose también en la creación de bellos objetos de arte con autómatas.

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